17 de febrero de 2011

Edad Media: nobles y campesinos.


En una clase de Secundaria un profesor explica la sociedad estamental en la Europa feudal. Los alumnos escuchaban con verdadero interés que en la Edad Media y hasta la Revolución Francesa, la sociedad se dividía claramente en estamentos privilegiados y no privilegiados. El primero estaba formado por la nobleza (bellatores) y el clero (oratores). Era una minoría reducida que gozaban de ciertas ventajas: no trabajaban manualmente, no pagaban impuestos, administraban justicia y podían ser juzgados únicamente por miembros de su estamento.


El segundo grupo lo formaba el campesinado (laboratores) que carecía de cualquier tipo de privilegio y, por tanto, debía trabajar y pagar impuestos. Infinidad de leyes, normas y costumbres oprimían este sector.


La pertenencia a uno u otro venía determinada por nacimiento y era prácticamente imposible cambiar de uno a otro. Si alguien de la nobleza deseaba formar parte del clero ocuparía un cargo preeminente (obispo, cardenal, arzobispo…). Si lo hacía un campesino sería cura de pueblo con la misma calidad de vida que su familia.


El profesor hacía hincapié en no trasladar nuestra mentalidad al pasado para llegar a entender ese contexto. Sin embargo, una alumna en una reflexión personal, tras pedir permiso, preguntó cómo era posible que el campesinado soportara esas condiciones. Por qué no se revelaban, se unían, gritaban, luchaban juntos para superar esas adversidades.


El profesor rápidamente le respondió que entendiera el momento histórico, su falta de educación y la información que recibían en los púlpitos y en sus casas que acabar con cualquier actitud crítica. Comentó que más de un levantamiento, la mayoría sin suerte, se llevó a cabo, para seguidamente permanecer pensativo y en silencio unos segundos.


Tras la pausa le preguntó a toda la clase en general y a la alumna en particular si vivían en una sociedad igualitaria. No, respondieron. ¿Justa? No. ¿Crítica? No. ¿Luchadora? No. ¿Conformista? Sí. ¿Qué diferencias entonces encuentras entre esos campesinos medievales y nosotros? En la realidad, pocas: Las teorías y la tecnología. Con esta respuesta real hacían referencia primero a las leyes escritas y no siempre puestas en práctica a todos por igual y en segundo lugar a las comodidades cotidianas de las que disfrutamos (casa, coche, sanidad, etc.).


¿Qué quieren que les diga? Están los Alba y los Borbón. Acompañas a familiares y amigos parados por la crisis generados por otros que siguen con su nivel de vida. Sabes que si eres corrupto pero político, o conocido de político, seguirás con un micrófono que amplifique tus ideas en libertad. Eres consciente que si fueras el organizador de algo conocido como caso Gurtel, caso Yak-42, caso Faisán o Mercasevilla estarías en prisión siempre y cuando no tengas amigos poderosos en política y justicia. Sufres con el “periodismo” amarillo partidista que lees, escuchas o ves.


Y todo eso lo soportas en silencio o gritándole a la televisión desde el sofá.


¿Están equivocados esos alumnos? ¿No vivimos en una sociedad medieval? ¿No siguen dormidos los campesinos ante los poderosos? ¿Vendrá algún ilustre enciclopédico como Rousseau o Montesquieu que mueva al pueblo para una nueva Revolución Francesa? Permita que lo dude. No se espera ni llegadas influyentes ni movimientos en la plebe.

5 comentarios:

  1. Creo, profesor, debo asumir (como desventajado alumno suyo que soy) el contenido del versículo
    1,9 del Eclesiastés donde cita: "Nada hay de nuevo debajo del sol"...a menos que Vd. con su,
    habitual benevolencia, me corrija.

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  2. Quizás, estimado profesor, es que ya ni siquiera sabemos a que grupo social pertenecemos.Si aunaramos voluntades, intereses, metas, concientes de la clase a la que pertenecemos, tal vez alcanzásemos ciertas cotas de justicia social."Una golondrina no hace verano", individualistas y codiciosos nos vendemos por poco y pensamos que todo se puede llegar a comprar.
    ¿Me equivoco compañero?

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  3. ¿Cómo llevarle la contraria al Maestro Mayorre si de nuevo dio en el clavo? Ese versículo resume todo un pensamiento convertido en parrafada. ¡Qué pena que nada haya de nuevo debajo del sol! Gracias amigo mío. Sabes que para mí es un orgullo que pases por esta tu casa.

    Lalala, yo creo que las diferencias sociales están marcadas y las conocemos. Lamentablemente, somos golondrinas independientes que sólo quieren su estómago lleno y a las que no le importan si la comida está manchada y otras no coman.
    ¿Todo se puede comprar? Esa pregunta tiene una gran reflexión. ¿Te animas? Es que te echamos de menos.
    Un abrazo compañera.

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  4. Muy buena la informacion. Me ha servido de mucho

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