11 de junio de 2016

Autora: Cinta Gómez.

Cuando cae la noche y solo estamos mi copa de vino y yo;

Cuando el silencio y la oscuridad se imponen;

Cuando la luna es la única que me ve…

ahí, en ese preciso instante,

no escondo mi miedo tras mi sonrisa,

no me pongo la máscara de la broma para tapar mi tristeza.

Mientras ella duerme, mis lágrimas corren más deprisa

Y ya no soy la gran mujer, fuerte y luchadora, cuyo papel tengo bien ensayado y aprendido.

En ese instante vuelvo a ser la niña, que duda, que no sabe, que patalea de puro temor.

La soledad se sienta a mi lado, la miro a los ojos y encuentro paz y agobio en la misma medida.

De día sin ni siquiera pensarlo, hacia adelante, sin tiempo para ni siquiera abrir la boca, voy tirando del carro.

De noche, con la sinceridad en las manos, desnuda y desprotegida, todo se paraliza y no veo más allá.


Y tu vida...también está...disgregada?

7 de abril de 2016

Madriz


Autora: Cinta Gómez.

Madrid. La capital.
Todo me lo has quitado. Todo me lo has dado.
Asquerosa. Tráfico, asfalto, contaminación.
Fantástica. Diversidad, cultura, vida.
Odio que seas una jungla. Estrés, prisas, caras desoladas en el metro.
Amo que seas un jardín. Rastro, terrazas, conciertos, gente.
Malasaña. Lavapiés. Chueca. Historias, besos, música, bailes, teatro, vida.
Barrios. Extra radio con sabor a amargura, a comunidad, a pelea, a arte.
Me has robado mis sueños. Te has llevado mi ilusión.
Has creado pasiones. Me has dado amor.
Mi corazón vallekano quiere pasear por tus innumerables calles,
encontrar millones de vidas paralelas, tan interesantes, tan variadas.
Multicultura. Depravación. Alegría. Drogas.
Fiestas en pisos de gente que no conoces.
Cenas con tu familia que no es de sangre.
Me has hecho sentir como una mota de polvo en la mesa, una cualquiera.
He sido la Reina del Carnaval, con la ciudad a mis pies.
¿Qué quieres? Madrid lo tiene.
No quiero seguir viviendo aquí. Y te aseguro que no me iré.
Ojalá no dejes nunca de ofrecerme tanto.
Madriz, te odio, sin tí no soy. 


2 de abril de 2016

Y la quiero ya

La poesía es cantar con las palabras
es darle música al corazón.
Por eso, hoy son malos días para la lírica, horribles para la poesía
es negra esta canción.

Una canción que cantan los de aquí
y lloran aquí y allí.
Una canción avergonzante escrita por una Europa que claudicó,
una Europa que nos falló, nos defraudó, nos decepcionó, nos humilló.

Quiero la paz, y la quiero ya
pero no quiero la ficticia paz.

No quiero la paz que coloca una alambrada, un muro, una sinrazón.
No quiero la paz tóxica, temerosa, amordazada, ejemplo de contaminación.
No quiero la paz que olvida su origen, de dónde viene, cuándo murió.
No quiero la paz aburrida que aborta inquietudes, atrinchera deseos
y básicas necesidades.
Basta de cobardes, tibios, accionistas
y manipuladores.

Quiero la paz, la de verdad, y la quiero ya.
Quiero la paz, la que nos hace humanos, y la quiero ya.
Quiero la paz, la solidaria, la empática, la generosa, y la quiero ya.
Quiero la paz que no es aliada de la guerra.

La quiero ya, la necesito, la necesitan, la necesitamos.
Por ellos, por todos.
Y la quiero ya.


3 de marzo de 2016

Anatomía macabra de emociones

Autora: Cinta Gómez Ramos


Raíces de mandrágora desgarran las paredes de mi corazón,

crecen desde el interior, avanzando por venas y arterias,

rompiendo membranas y destrozando tejidos.


Espinas de tu rosal se clavan en mis manos, en mis dedos,

dejándome la piel llena de heridas sangrantes

que escuecen solo con el paso del aire.


Mi cerebro, palpitante y creciente, a punto de estallar en pedazos,

reproduce pensamientos a una velocidad extrema,

busca un espacio inexistente dentro del cráneo,

que lo aprisiona con fuerza, lo aplasta, lo machaca.


Mis huesos, fríos, cristalizados y afilados,

arañan músculos, fibras y cartílagos,

acuchicando cada célula de mi cuerpo.


Tu soga de palabras asfixia mi alma,

ahogandola, negándole el oxígeno necesario para vivir,

despojándola de mi ser, vaciando mi interior, extinguiendo mi existencia.



29 de febrero de 2016

De Andalucía

Estoy orgulloso de ser andaluz, pero no entiendo a muchos andaluces.

Estoy orgulloso de ser del sur, pero odio que copiemos lo peor del norte.

Estoy orgulloso de vivir en la periferia, pero me indigna que a Huelva la traten como periferia en Andalucía.

Estoy orgulloso de nuestro pasado pero no del presente.

Estoy orgulloso de nuestro patrimonio, pero ¡ay! qué poco se respeta.

Estoy orgulloso que tengamos salidas para todo, pero odio que se queden en la barra del bar.

Estoy orgulloso del tono, del volumen, del grito pero no que agachemos la cabeza cuando nos ordenan callar.

Estoy orgulloso del que se marcha para encontrar el futuro, pero no del que le obligó a dejar su tierra.

Estoy orgulloso del campesino, pero no entiendo las medallas a los terratenientes.

Estoy orgulloso del minero, pero dice mucho que tuviera que venir el británico
colonizador.

Estoy orgulloso de los maestros que se apasionan y de los alumnos que sueñan, pero no de los maestros que dejaron de soñar y de los alumnos que no se apasionan por el futuro que les viene.

Estoy orgulloso de nuestra cultura,  pero odio que aún perdure el "¡Vivan las caenas!".

Estoy orgulloso de nuestras tradiciones,  pero no respeto al que alimenta su ego en ellas.

Estoy orgulloso de nuestro arte, pero no del que vive en una feria.

Estoy orgulloso de nuestros caballos pero no de los señoritos que aún los montan.

Estoy orgulloso de los toros, sólo de ellos.

Estoy orgulloso de nuestra forma de hablar, pero me pregunto por qué se esconde en la televisión.

Estoy orgulloso de recortar las palabras, pero no escucho al que recorta el sentido de las palabras.

Estoy orgulloso de nuestro humor, pero me avergüenzo del que sólo vive en un chiste.

Estoy orgulloso de los andaluces que luchan pero odio a los que se venden.

Estoy orgulloso de los que saben vender lo nuestro, pero no respeto al que lo mal vende.

Estoy orgulloso de lo nuestro, pero no del chauvinismo barato.

Estoy orgulloso del himno andaluz, pero hay que seguir gritando: ¡Andaluces, levantaos!

Estoy orgulloso de Picasso, de Lorca, de Juan Ramón, de Camarón, de Velázquez, de los Pinzón, de Carlos Cano, de Paco de Lucía, de Sara Baras, de Alberti, de Mariana Pineda, de las marmolejeñas, de Isabel Luna, de Manuela Luna,  de Séneca, de las sirvientas de Cazalla de la Sierra, de Carolina Marín,  de Manuel Siurot, de Abd al-Ramhan III, de Juan Delgado, de Javier Perianes, de Félix Lunar o de Paco Alba, pero no siento ningún placer por compartir suelo con Miguel Primo de Rivera, Pedro Pacheco, Manuel Chávez, Julián Muñoz, Susana Díaz, Javier Arenas, la Duquesa de Alba, Moreno Bonilla, Díaz Trillo o Pedro Rodríguez.

Estoy orgulloso de la filósofa que piensa, del fontanero que enseña, de la madre que educa, de la hermana que protege, del hermano que pelea. Sin peros.

Estoy orgulloso de ser Andalucía, pero que pena que no entienda de fronteras.


8 de diciembre de 2015

Dime

Autora: Cinta Gómez.

Dime que me deseas.
Dime que despierto en ti unas irrefrenables ganas de poseerme.
Dime que me darías el beso más profundo del mundo, que me morderías los labios y me comerías el cuello ansiosamente.
Dime que me quitarías la ropa mientras nos enzarzamos en una coreografía, de un lado al otro de la habitación, tropezándonos de pared a pared.
Dime que apretarías tu cuerpo contra el mío, mientras acaricias cada rincón de mi piel con determinación, con fuerza, pero de forma delicada.
Dime que quieres que mis dientes despierten tu piel, tus manos, tus orejas y tu boca.
Dime que no pararías de besarme y mirarme a los ojos mientras estás en mí.
Dime que te gustaría que tuviésemos un encuentro profundo, placentero y fugaz.
Dímelo al oído, susurrando, que nadie más te oiga.
Porque sabes que no está bien, porque sé que está mal.
Pero, no lo dudes, dímelo. No hagas nada, sólo, dímelo.