4 de noviembre de 2017

Héroes (5)

Me sumerjo. Veo como entro en el agua, aparezco a cámara lenta, primero los pies y luego el cuerpo entero, como si dejara caer a un muerto. Llevo un bañador a rayas azules y blancas, como los que usaba de niña. Los ojos están cerrados y los brazos ascienden como queriendo salir del agua. Mi pelo se alborota pero me acaricia la cara, ni me inmuto. Tempus fugit y silencio. Ya no hay burbujas, sólo un leve balanceo. El color del agua es un color de moda, el pantone 18-5845. No sé si está fría; es imposible ver si tengo la piel erizada. Es una escena bonita, tiene una belleza peculiar, decadente, como las calles de Lisboa. Ahora ya no puedo recrearme más, esto se acaba y tengo que respirar, me ahogo.

Pongo los pies en el suelo frío de mi habitación, estoy viva y sudorosa. El corazón va a mil por hora, arrítmico. La respiración, a su puto aire. Aun así, este momento es el de menos miedo, ya los tengo catalogados: Miedo 1, miedo 2 y miedo 3. Este es miedo 1. Me digo que no pasa nada. Me meto en la cama pero no apago la luz. Miro el teléfono, está operativo.

Hace meses que me baño en esa piscina de noche. En silencio. Tapándome los oídos con las manos, tarareando una canción a la vez para no escuchar nada. – Cuando un tío está en la cárcel, y si no sale de la cárcel, por lo menos sale la voz, la voz no hay quien la pare, ni rejas ni paredes. Esto es miedo 3.

Amanece y parece que hace buen día. Te sientes una heroína, esta noche has sobrevivido, no te ha fallado el sistema cardiorrespiratorio. El recuerdo de la noche anterior se va desvaneciendo en la rutina diaria. Todo vuelve a tu supuesta normalidad. Cada vez te sientes mejor. Controlas. Eres una heroína del silencio. Eres una cobarde. Farsante. Extremista. Conformista. Cómplice. Tú eres todo lo que yo no quiero ser.

Desprevenida te coge el timbre del teléfono. Tienes advertido que nadie te moleste pero sigue sonando. Te mareas, tu cabeza vuelve a llenarse con el agua que tragaste anoche. Pareces el cuadro de la ballena de Paula Bonet que tanto te gusta. Te agarras a la silla como anoche te agarrabas a las sábanas. Anoche, ayer y mañana. Vuelve a faltar el aire. Te ahogas.



A todos esos héroes de verdad. A los que no callan. A los que no les falta el aliento. A los que no pasan de puntillas por la vida. A los que no se dejan manipular. A los que toman decisiones con paso firme.

A los que de verdad no tienen miedo de ser libres.


Cambria Math

1 de agosto de 2017

Héroes (4)

Autora: María Prieto.

El "Héroes" de David Bowie se había colado minutos antes por la ventana entreabierta. Después de los gritos, de la confusión, ahora solo había silencio. Un silencio que lo envolvía todo; las fotos familiares sobre el aparador, el mando de la tele entre los cojines revueltos del sofá. Todo. 

Y en medio del salón, allí estaba ella. De pie con la mirada perdida, las pupilas dilatas, la respiración agitada aún. Y las lágrimas que no dejaban de correr por sus mejillas amoratadas. La sangre había llegado hasta la alfombra. Solo rompieron el silencio minutos después las sirenas de los coches de policía que se acercaban al domicilio a toda prisa avisados por los vecinos del edificio. 

Y la encontraron así, inmóvil aún. En una mano la orden de protección que él acababa de saltarse de nuevo; en la otra, el cuchillo con el que acababa de asesinarle. Y en la cocina el cuerpo sin vida del hombre que había jurado amarla y respetarla para siempre.

11 de julio de 2017

Héroes (3)

 Autora: Cinta Gómez

Pablo, como cualquier niño de 10 años, tiene obsesión por una temática. A Pablo le encantan los Superhéroes. Tiene cómics, posters, figuritas de personajes y sabe desde el cine dedicado al tema hasta la última tienda especializada de la ciudad. Podemos decir sin ningún tipo de duda que Pablo es un gran experto en Superhéroes. Su sabiduría no sólo abarca los X-Men o los Superhéroes más modernos, sino que también tiene un amplio conocimiento de los clásicos: Batman, Superman, Hulk…

Lo que quizá no sea tan común de un niño de 10 años es que Pablo no suele bajar a jugar al parque. No le gusta el fútbol que parece ser el único deporte que se practica entre los chicos de hoy en día. No le gustan los videojuegos insulsos que no necesitan más que de pericia con los dedos para ganar la partida.  No le gusta buscar cantantes adolescentes en Instagram e imitar sus posturas y gestos haciéndose selfies toda la tarde.  Los gustos de Pablo son muy poco...corrientes, podríamos decir. Le gusta muchísimo leer, leer y leer. Menos mal que desde hace 2 años tiene un e-book porque su madre ya no sabía dónde guardar tantos libros. A Pablo también le encanta ver documentales, sobre todo los relacionados con la historia moderna. Pero lo que de verdad le apasiona, es como hemos dicho antes, todo lo relacionado con los Superhéroes.

Con motivo de estos detalles, Pablo no tiene demasiados amigos, ni en el colegio ni en el barrio. El resto de niños y niñas están, según el propio Pablo, en otra onda, “siento que están en otra dimensión. Cada vez que hablo o comento algo parece que lo esté haciendo en chino porque nadie lo comprende… son bastante… básicos. Aprender, estudiar, leer… me hace sentir bien. Y solo lo hago todo mejor”. 

Elena, la profe de Pablo, ya se percató en 3º de Primaria que éste era un niño particular. Su extenso vocabulario, la incesante demanda de nuevos temas, la dificultad de trabajar en grupo… Y aunque ha luchado mucho por él, defendiendo sus derechos frente a la Dirección y la Consejería, no puede evitar admitir que a veces pierde los nervios: “su madre sí que es una verdadera heroína. Le ha sacado adelante sola, sin apoyos, y con su perfil… es de admirar!!”. 

Efectivamente, Carmen, la madre de Pablo es una “superwoman”, una guerrera del siglo XXI, como la gran mayoría de las mujeres de hoy día. El padre se desentendió pronto: emocional y económicamente. Ella, con su trabajo, haciendo malabares para no dejar de desatender las necesidades de su hijo, de las que ha sido siempre especialmente sensible. De hecho, ella ha sido la que le ha animado, apoyado, estimulado… 

A Pablo le fascinan los Super Héroes. ¿Por qué? Como él mismo argumenta: “porque reflejan perfectamente cómo son los verdaderos héroes de la vida real: raros, diferentes, solitarios, fuertes, de los que casi nadie conoce su verdadera identidad”.

25 de junio de 2017

Héroes (2)



Haití. 15  de enero de 2010.

No puedo parar. No debo. Tengo que ir una vez y otra vez; las veces que sean necesarias. Por él, tal como me enseñó, para que esté contento conmigo. Pero estoy agotado, sin aliento.

Nunca había visto nada igual. Barro, cristales, hierros y maderas forman una montaña de sin sentido. Toneladas de escombros. Cuerpos sin vida. 

El polvo se mezcla con el olor a sangre. Me desconcierta que sea el principal. Frente a los matices cotidianos sobresale ese olor que asusta, aterroriza, me despista. No permite que me concentre en el sonido. Intento oír, oler, ver algún rastro de vida. Las sirenas de las ambulancias, los llantos, los gritos, el miedo del ambiente no me ayudan. Voy a fallarle. No estará feliz.

Una vez más hemos compartido viaje. Tensión, su cara de preocupación, una llamada telefónica que suena a despedida. Todo se repite. Sé lo que viene después: preparativos, carreras, una mirada cómplice y un avión. Al llegar al destino, más carreras, más tensión, más complicidad y sus palabras llenas de confianza y cariño. De orgullo. Hoy le voy a fallar y no puedo. No debo. Por él, para que esté contento conmigo.

Intento oír, oler, ver entre amasijos y oscuridad. Camino, salto, me concentro. Las sirenas se van apagando hasta que sólo siento mi respiración. Camino, salto, miro… escucho, me concentro, camino, salto… escucho, sí, escucho. Oscuridad, polvo, sangre seca y olor a vida. Me concentro, me paro y, a lo lejos, un sonido apagado, desesperado, ahogado, casi imperceptible pero con vida. 

Tal como él me enseñó, salto, ladro, le aviso. A él, para que esté contento conmigo.

Se acerca veloz. Grita, ordena, gesticula sin parar. Me acaricia, me habla con cariño. Con orgullo. Está contento conmigo. 

Estoy agotado pero me preparo una vez más. Las veces que sean necesarias. Por él.
-     - “Ya basta por hoy, amigo. Has hecho un trabajo heroico, como siempre. La Unidad Canina de los bomberos de Huelva nos retiramos. Te mereces un descanso”.

Está contento conmigo. Soy feliz. Por él.

12 de junio de 2017

Héroes (1)

Iniciamos la publicación de una serie de relatos centrados en el tema "Héroe". Empezamos por el de María Jesús Alonso.

*Debí haberme callado, lo sé, no pude evitarlo. Pero Sofía es tan persistente. Además, nunca tuve secretos para ella. Es mi hermana, llevamos toda la vida juntos. Lo realmente sorprendente es que no se lo hubiera dicho antes. El caso es que se lo dije. “Una especie de superhéroe”- dijo ella. Tenía la capacidad de no sorprenderse por nada, de verlo todo tan normal, como si uno fuera encontrándose superhéroes en cada esquina. Y eso soy yo, sí “una especie de superhéroe” como dice Sofía. Bueno, en realidad, aún no he salvado a nadie, no se puede decir que sea un héroe. Es sólo que poseo la capacidad de estirarme, “como si fueras un chicle”, se reía Sofía, “sí, algo así”. La adoro. “Paul se pone duro como una roca, Ollie mueve cosas sin tocarlas y Manu multiplica los poderes del resto. Todos pertenecemos a una Hermandad en la que aprendemos a controlar nuestros superpoderes”. “Vaya siempre pensé que eráis un poco raritos pero esto…esto es demasiado”.

Luke se encontraba en una celda, no sabía dónde. Le había contado el secreto a su hermana y ella a una amiga y así, silenciosamente, se fue extendiendo en muy poco tiempo, unos lo creyeron y otros no. Pero llegó a los oídos equivocados. Alguien  cercano a ellos trabajaba para los servicios secretos de inteligencia del gobierno. Tal vez había demasiados secretos en su pequeño mundo. Al poco tiempo, alguien en un coche se lo había llevado por la fuerza y encerrado allí. Lo habían casi torturado para que contara más cosas pero Luke había sido muy valiente. De repente, la puerta de su celda se abrió y pudo salir. “¿Qué ocurre?” se preguntó  y salió hacia un pasillo que conducía a la calle. Comenzó a andar y se dio cuenta que no estaba lejos de casa. Decidió ir primero a la sede de la Hermandad y contar a Mike lo sucedido, ponerlo alerta del peligro que corrían todos por su culpa. No sabía que ocurriría, seguramente lo expulsarían o algo peor, sin embargo debía hacerlo, ya había metido la pata demasiado.
-“Necesito hablar con Mike, es urgente”- dijo a Andy en la recepción nada más llegar.
El chico tenía la cara desencajada “El director está muy ocupado ahora mismo, no puede atenderte”.
Iba a empujarle y a echar a correr hacia el despacho de Mike cuando vió a Ollie que le estaba llamando desde una esquina. Se acercó a él. 
- “Pero, ¿dónde te has metido Luke? Tenemos problemas”- parecía realmente preocupado.
- “Créeme, yo sí que tengo problemas, Ollie”
- “Luke, estamos a punto de morir todos. En unas horas un cometa chocará contra la tierra, he estado escuchando varias conversaciones. Nadie sabe qué van a hacer ni cómo van a solucionar esto. El Consejo dice que jamás se han enfrentado a algo así.” 
Aquello parecía una terrible pesadilla. No tuvo tiempo de decir nada.  Ambos giraron la cabeza al oír llegar a varios vehículos negros con unas iniciales totalmente desconocidas.
-“Joder cómo he podido ser tan tonto, me han seguido”- dijo Luke.
-“¿De qué estás hablando?”.
-“Vamos, tenemos que encontrar a Mike como sea”.
Se dirigieron a su despacho. Sorprendentemente, la puerta estaba abierta.
 -“Mike tengo que hablar contigo, es importante”
-“Ya nada es importante Luke”- Tenía la mirada perdida, triste, vacía. “Ni siquiera nosotros podemos evitar ciertas cosas. Id con vuestras familias, es el fin”
Pero Luke continuó hablando. “Cometí un error Mike, descubrí nuestro secreto y ahora…¡¡¡ahora los servicios secretos del gobierno están aquí, Mike!!!”

Mike me miró y sus ojos cobraron una nueva vida “¿Los servicios secretos? ¡Tal vez aún haya algo que hacer!” En ese momento unos hombres con uniforme negro entraron en el despacho y Mike nos hizo salir.
Esperamos en la puerta Ollie y yo y poco a poco fueron llegando los demás. En el despacho, entraban y salían hombres y mujeres con caras angustiadas. Ninguno nos atrevíamos a decir nada, sólo nos mirábamos asustados.
Al fin, Mike salió y se dirigió a nosotros.
-“No sé cómo pediros esto pero sois nuestra última esperanza, la última esperanza para nuestro planeta.” - Hizo una breve pausa, tenía la voz quebrada. -  “El gobierno dispone de un dispositivo para alejar proyectiles de gran alcance como el que se nos acerca. Se llama Gabrielle y está pensado para repeler el impacto de una bomba nuclear pero creemos que puede funcionar. El problema es que no tienen como acercarlo lo suficiente al cometa. Ahí es donde entráis vosotros”.- otra pausa - Luke, tú tendrías que estirarte todo lo que puedas, Ollie te alejará aún más mientras Manu aumentará vuestros poderes al máximo. Paul os aportará la dureza para que soportéis el impacto pero no puedo garantizaros que lo resistáis…”Mike bajó la cabeza.
¡Qué podíamos decir! Paul, sin mirarnos si quiera respondió lo que todos pensábamos “Haremos lo que sea necesario”.
No había un minuto que perder, Mike nos dio las instrucciones necesarias, seguimos escuchando su voz incluso cuando lo perdimos de vista siendo levantados por el poder de Ollie. Hicimos todo lo que nos dijo y después… después una gran explosión… indescriptible… la nada… el todo...

Despertó en una cama que reconoció como de hospital, abrió los ojos y vió a Sofía a su lado, sonriendo. “Oh, todo está bien Luke, todo salió bien. No más secretos. Sois unos héroes”.  

29 de mayo de 2017

Pregón Carnaval Riotinto 2017 (y VI)



Y el carnaval también sirve para expresar lo que todos sospechan, para decir lo que realmente todo el mundo sabe pero nunca dije. Y no lo digo por cobardía, por vergüenza, por una hombría mal entendida. Esto que sale desde lo más profundo, no lo digo, mejor lo grito, lo canto.

Pasodoble "Todo el mundo tiene por héroe".
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Muchas gracias, Riotinto, mi Riotinto. A partir de ahora comienza el carnaval 2017, la fiesta de la parodia, la crítica, el recuerdo, el homenaje, los sentimientos, la risa y la compañía. 
 
Una fiesta en la que aparcaremos nuestras dificultades diarias gracias al esfuerzo de varias decenas de personas que desde hace meses se encierran en un local para escribir y ensayar letras que nos emocionen. Que se prestan al juicio público por el mero hecho de hacernos pasar un buen rato. Que ponen su nombre y apellidos y miran a los ojos al poderoso.

Confieso que siempre, detrás del telón antes de cantar, pienso: “¿esto para qué?”, “por qué me meto en esto?” 35 minutos después me llega la respuesta. Por mis amigos, por ti Riotinto, por mí mismo. Para que nos emocionemos juntos, gritemos juntos, nos riamos juntos. Juntos, siempre juntos.

Acisclo, Neizan, Ramón, Saúl, Luis, Manolo, Fariña, Alberto, Manuel, Matamoros, Raúl, Iván, Jaime, Wota, Carlos, Miguel esto es tan vuestro como mío. Gracias por vuestra compañía, por vuestras risas, por nuestras peleas absurdas. Gracias por estar a mi lado tantos y tantos años.

¿Para qué sirve el carnaval? Para subirme a un escenario y decirle a mi pueblo, a Riotinto: “Gracias”, “Te quiero” y “Disfruten del carnaval”.

Mil gracias por tanto. Un abrazo.